Pilates Mat 34: qué significa, de dónde viene y por qué no se empieza por ahí
- Santiago Rostán

- hace 2 días
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En algún momento, si te metés un poco más en el mundo del Pilates, aparece esta frase como si fuera una credencial:
“Pilates Mat 34.”
Suena casi mítico. Como si fueran “los ejercicios verdaderos”. Como si hubiera un Pilates auténtico y otro “diluido”. Y, para ser honestos, hay algo de eso. Pero no en el sentido que la gente cree.
Pilates Mat 34 se refiere a la secuencia original de 34 ejercicios de colchoneta que se asocian al método clásico de Joseph Pilates. Es la base histórica. Es la rutina “madre” de la disciplina, la que muchos consideran el corazón del sistema.
Ahora, lo importante es entender esto: que sea el origen no significa que sea el comienzo.
Al revés. Para la mayoría de los cuerpos modernos, empezar directamente con los 34 es como querer tocar una pieza difícil en piano sin haber hecho escalas.
¿Qué es exactamente Pilates Mat 34?
Es una secuencia de 34 ejercicios en colchoneta (Mat) que forman parte del repertorio clásico atribuido a Joseph Pilates.
No son 34 ejercicios sueltos “para elegir”. Es un recorrido: una progresión de movimientos que, cuando se hacen como corresponde, trabajan fuerza, control, flexibilidad, coordinación, respiración y ritmo.
Y ese “como corresponde” no es un detalle. En el Pilates clásico, el ejercicio no es solo el movimiento. Es el movimiento con técnica.
Por eso, cuando alguien ve un video de “Mat 34” y piensa “ah, son abdominales y estiramientos”, se queda muy corto. Lo que hay ahí es un sistema.
¿Por qué Joseph Pilates creó esa rutina?
Joseph Pilates tenía una idea muy clara: el cuerpo se entrena como una unidad.
Su método (él lo llamaba Contrology) no estaba pensado como “hago esto para la espalda” o “esto para la panza”. Estaba pensado como un entrenamiento integral que, repetido con constancia, te cambiaba el cuerpo y la forma de moverte.
La rutina de 34 ejercicios funciona, en cierto sentido, como una “práctica diaria”: un conjunto de movimientos que, si los dominás, te mantienen fuerte, coordinado y flexible.
Y por eso la gente dice “en el origen, Pilates son esos 34”.
Sí… pero con una aclaración enorme: esos 34 se diseñaron para un cuerpo que ya estaba entrenado en el método, o que se iba formando con una guía muy estricta.
La trampa moderna: creer que “lo original” es “lo primero”
Te lo digo sin vueltas: la mayoría de la gente hoy está más rígida, más sedentaria y con menos control corporal que hace décadas.
Pasamos horas sentados, respiramos alto, cargamos tensión en cuello y espalda, perdimos movilidad de cadera, y el abdomen profundo vive dormido.
En ese contexto, saltar directo a una secuencia avanzada de colchoneta es… arriesgado.
No porque Pilates sea “peligroso”, sino porque un ejercicio difícil hecho sin preparación no es el método. Es una caricatura del método.
¿Por qué los Mat 34 son difíciles?
Porque combinan varias exigencias a la vez:
Exigen fuerza profunda real (no fuerza de apretar dientes).
Exigen movilidad donde muchas personas no tienen movilidad (columna, caderas, hombros).
Exigen control (la famosa precisión de Pilates).
Exigen resistencia (es una secuencia larga, sostenida, con pocos descansos reales).
Exigen respiración coordinada (y eso, para muchos, ya es un desafío).
Exigen alineación (sin colapsar hombros, cuello, lumbar, pelvis).
Entonces sí: se ven lindos. Se ven “clásicos”. Pero son difíciles.
Y lo más importante: no son difíciles por ser “duros”. Son difíciles por ser técnicos.
“Pero yo quiero hacer los 34 porque es el Pilates verdadero”
Perfecto. Eso es un objetivo buenísimo.
La pregunta no es si se puede. La pregunta es: ¿cómo llegar sin romper el proceso?
Porque si vos querés llegar a Mat 34, hay dos caminos:
Camino 1: lo intentás ya, te frustrás, te duele algo, sentís que “Pilates no es para mí”, abandonás.
Camino 2: entrenás el cuerpo para que esos 34, algún día, sean una consecuencia natural.
Yo prefiero el camino 2, siempre. Porque es el que respeta el método.
¿Qué significa “entrenar el cuerpo para los 34”?
Significa construir los prerrequisitos.
Antes de “hacer los 34”, el cuerpo necesita:
Centro estable (fuerza profunda).
No “abdominales”, sino capacidad real de sostener pelvis y columna con control.
Movilidad donde hace falta.
Sin movilidad de columna y caderas, muchos ejercicios se vuelven trampa o compensación.
Hombros organizados.
Si los hombros viven en el cuello, cualquier ejercicio con apoyo de brazos se vuelve tensión.
Respiración funcional.
La respiración en Pilates no es decoración. Es parte del control y del ritmo.
Progresiones.
Versiones previas, preparatorios, ejercicios puente que enseñan el patrón.
Esto es lo que hace la diferencia entre “hacer Pilates” y “hacer movimientos parecidos a Pilates”.
El punto clave: los Mat 34 no son una meta estética, son una meta de control
Mucha gente llega a Mat 34 por una razón estética (“quiero abdomen”, “quiero marcar”), pero el verdadero valor de esa rutina es otro:
Es una demostración de dominio corporal.
Cuando alguien hace esos ejercicios bien, no es porque “tiene fuerza” solamente. Es porque tiene un cuerpo que se organiza. Tiene coordinación, control, respiración, precisión.
Y eso se traslada a todo: caminar, correr, levantar peso, postura, dolores, energía diaria.
¿Cómo se empieza en serio si querés llegar a Mat 34?
Con algo que suena poco glamoroso pero funciona:
Se empieza por los fundamentos.
Postura y alineación.
Respiración.
Activación del centro.
Movilidad básica.
Estabilidad de hombros y pelvis.
Y progresiones de ejercicios clásicos, paso a paso.
En un enfoque personalizado, esto se vuelve mucho más eficiente, porque no estás “haciendo lo mismo que todos”. Estás construyendo exactamente lo que a tu cuerpo le falta para poder avanzar.
Y ahí sí, con el tiempo, los Mat 34 dejan de ser un monstruo y empiezan a ser un camino.
Entonces, ¿vale la pena aprender los Mat 34?
Sí. Mucho.
Pero vale la pena aprenderlos como lo que son: un repertorio clásico que exige preparación, no un “desafío” para probarte algo.
Si te atrae esa idea de practicar Pilates en su versión más original, hay algo lindo ahí: te conecta con la raíz del método. Con esa sensación de que el cuerpo se vuelve más inteligente, no solo más cansado.
Y esa es una de las cosas más valiosas del Pilates clásico: no te pide que seas una bestia.
Te pide que seas preciso.
Cierre sutil
Si escuchaste “Pilates Mat 34” y sentiste curiosidad, es una buena señal. Significa que no estás buscando una clase más: estás buscando método.
Solo recordá esto: lo original no es lo inmediato.Lo original es el camino completo.
Y si se entrena bien, los 34 no se “sufren”. Se conquistan.



