top of page
LOGOS FIT KINESIS.png

Pilates sin máquinas vs Pilates con máquinas: la diferencia real (sin fanatismos)

  • Foto del escritor: Santiago Rostán
    Santiago Rostán
  • hace 2 días
  • 4 Min. de lectura

Esta conversación aparece cada vez más: alguien busca Pilates, entra a Instagram, ve un Reformer, ve una torre, ve resortes, ve un estudio lleno de máquinas… y después ve otro lugar con colchonetas y se pregunta:


“¿Pilates sin máquinas sirve igual?”

“¿No es mejor con máquinas?”

“Si no hay Reformer, ¿es Pilates de verdad?”


Te lo digo de una: sí, Pilates sin máquinas es Pilates de verdad. Y a la vez, sí, las máquinas son útiles. Las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.


El problema es que se armó una guerra que no tiene sentido: como si uno fuera “superior” y el otro fuera “inferior”. Y en realidad, lo que define el resultado no es el aparato. Es el método. Y cómo se enseña.


Primero: Pilates nació en colchoneta (y después se expandió)


El Pilates original tiene un corazón clarísimo: el trabajo en colchoneta, el Mat. El repertorio clásico —incluyendo el famoso Mat 34— está pensado para el piso, con tu cuerpo como herramienta principal.


Las máquinas (Reformer, Cadillac, Chair, Barrels, etc.) son una evolución increíble del método. Ayudan, enseñan, desafían, facilitan, amplifican. Pero no reemplazan el fundamento: control del cuerpo, alineación, respiración, centro estable y progresión.


Por eso, cuando hablamos de Pilates sin máquinas, no estamos hablando de “hacer menos”. Estamos hablando de hacer el núcleo del método.


Entonces, ¿para qué sirven las máquinas?


Las máquinas son brillantes por varias razones:


Te dan asistencia cuando el cuerpo todavía no puede sostener algo solo.

Te dan resistencia cuando el cuerpo necesita más desafío sin perder control.

Te obligan a ser preciso (la máquina “te canta” si estás desalineado).

Te permiten trabajar ángulos y patrones que a veces en colchoneta son más difíciles de ajustar.


En rehabilitación, en aprendizaje técnico, en ciertos objetivos de fuerza, son herramientas muy potentes.


Por eso no tiene sentido hablar mal de las máquinas. Sería como hablar mal de un buen instrumento. El instrumento es bueno. La pregunta es cómo se usa y para qué.


¿Y qué ventajas tiene Pilates sin máquinas?


Acá viene lo que a mí me parece clave y que a veces se pierde:


Pilates sin máquinas te obliga a construir control interno.


Porque no hay nada externo que “te lleve”.

No hay nada que “te asista” si vos colapsás.

No hay nada que “sostenga” si tu centro no sostiene.


Eso hace que, bien enseñado, el Mat construya una base muy sólida. Una base que después se traduce a todo: postura, caminar, cargar peso, entrenar, moverte sin dolor.


Y además tiene algo muy práctico: lo podés replicar en tu vida. Porque no dependés de un aparato para sentirte fuerte. Dependés de tu cuerpo.


El mito: “sin máquinas es más fácil”


No necesariamente. De hecho, muchas veces es al revés.


Las máquinas pueden facilitar ciertos movimientos porque te asisten. En colchoneta, vos tenés que sostenerte con tu propio control. Entonces, si el Mat es “fácil”, suele ser porque está mal llevado: demasiado simple, sin progresión, sin precisión, sin guía.


El Mat bien trabajado no es “suave” en el sentido de fácil. Es exigente en el sentido más interesante: preciso.


El punto real: ¿qué necesita tu cuerpo hoy?


Acá es donde se vuelve inteligente la elección.


Hay personas que se benefician mucho de máquinas por:

dolor específico, rehabilitación, aprender patrones con asistencia, mejorar fuerza con control.


Y hay personas que se benefician muchísimo de colchoneta por:

necesidad de base, postura, rigidez, control corporal, conciencia, coordinación, estabilidad profunda.


Pero el criterio no debería ser “máquinas sí/no”.

El criterio debería ser: ¿hay método y personalización?


Porque un Reformer sin corrección es igual de pobre que una colchoneta sin corrección.


Por qué nosotros trabajamos Pilates personalizado sin máquinas


Nosotros hacemos Pilates personalizado en colchoneta y con el propio cuerpo por una razón simple: creemos que la base más valiosa es que aprendas a moverte bien sin depender de nada externo.


Y cuando digo “personalizado”, no es una palabra linda. Es literal: cada persona trabaja según su cuerpo, su objetivo y su momento.


Eso implica que si venís con rigidez, se trabaja desde ahí.

Si venís con dolor, se ajusta desde ahí.

Si venís con un objetivo más físico, se progresa desde ahí.


Y la clave es esta: la corrección individual y el plan. Eso es lo que hace que el Mat sea potente. No el piso. La guía.


La colchoneta no es “hacer ejercicios en el suelo”. Es un laboratorio de control.


“Pero yo vi Reformer y parece más pro”


Es normal que parezca eso. Las máquinas son visuales. Venden. Son “instagrameables”.


La colchoneta, si no conocés el método, puede parecer “menos”.


Pero el cuerpo no funciona por estética del aparato. Funciona por estímulo, por progresión y por calidad de movimiento.


Y si te soy sincero: un Mat bien guiado suele cambiarle la vida a gente que probó mil cosas, porque por primera vez el cuerpo entiende qué hacer sin compensar.


¿Se puede lograr fuerza sin máquinas?


Sí. Muchísima.


La fuerza no depende del aparato. Depende de cómo se entrena: tiempo bajo tensión, control, progresiones, rangos, estabilidad.


En Pilates de colchoneta, si se trabaja con criterio, podés construir:

fuerza de centro, glúteos, espalda, brazos, piernas, postura, control.


Y lo más importante: fuerza usable. No solo fuerza de “hice un ejercicio”. Fuerza que aparece cuando te levantás, cuando caminás, cuando cargás, cuando trabajás, cuando vivís.


El enfoque más sano: no es “uno u otro”, es “para qué”


Las máquinas son útiles. Mucho.

El Mat es fundamental. Mucho.


No hay una religión acá. Hay un cuerpo que necesita aprender.


En nuestro caso, elegimos el Mat personalizado porque es coherente con la experiencia que queremos dar: técnica, control, progresión y corrección real, sin que el aparato sea el protagonista.


El protagonista es tu cuerpo.


Cierre sutil


Si estás eligiendo entre Pilates con máquinas y Pilates sin máquinas, te propongo un cambio de pregunta:


En vez de “¿qué aparato tienen?”, preguntá:

¿me van a mirar? ¿me van a corregir? ¿hay un plan para mí?


Porque cuando eso está, el método funciona. Y cuando el método funciona, el cuerpo cambia, con o sin máquinas.

bottom of page