Artritis: cuando el cuerpo se inflama y el mundo se achica un poco
- Santiago Rostán

- 5 ene
- 4 Min. de lectura
La gente piensa que la artritis es “dolor en las articulaciones”. Como si fuera una cosa local, una molestia, una parte del cuerpo que se queja.
Pero si vos vivís con artritis, sabés que no es tan simple.
La artritis tiene algo que te desgasta por dentro: la imprevisibilidad.Hay días que estás bastante bien y te da una esperanza tranquila.Y hay días que te levantás y el cuerpo parece otro. Más rígido. Más sensible. Más lento. Y no entendés por qué.
Y esa incertidumbre te cambia la vida. Te hace planificar de otra manera. Te hace dudar. Te hace decir que no a cosas que antes eran normales.
En ese contexto, muchas personas llegan a Pilates con una pregunta silenciosa:“¿Se puede mover este cuerpo sin lastimarlo más?”
Sí. Pero no con cualquier enfoque. Y no desde la exigencia.
Artritis: el dolor no siempre es el peor síntoma
A veces lo peor es la fatiga. Ese cansancio que no se arregla con “dormir más”.A veces es la rigidez, sobre todo en la mañana o después de estar quieto/a.A veces es la inflamación, esa sensación de presión interna, de calor, de “estoy tomado/a”.Y a veces es lo emocional: sentir que tu cuerpo te limita, sentir culpa por no rendir, sentir que tenés que justificarte.
Como si el dolor fuera solo una parte del paquete.
Por eso, cuando alguien viene con artritis, nosotros no trabajamos como si estuviera “un poco lesionado/a”. Trabajamos como con alguien que necesita un proceso cuidadoso, humano y realista.
Cómo acompañamos la artritis en Pilates personalizado
En Pilates personalizado, el objetivo no es “ganarle” a la artritis. El objetivo es que tu cuerpo vuelva a sentirse habitable.
Que puedas moverte sin miedo.Que recuperes soporte sin quedarte duro/a.Que tu sistema se calme en vez de encenderse.Que tus articulaciones sientan que no están solas cargando todo.
Y eso se construye con tres cosas que parecen simples, pero no lo son: escucha, progresión y criterio.
Primero: respetamos el día que trajiste
Con artritis, no existe un cuerpo igual todos los días. Entonces, no existe una clase igual todos los días.
Hay días de brote, días de sensibilidad, días de cansancio, días más estables. En personalizado, eso no es un problema: es parte del trabajo.
Si hoy estás sensible, no te empujamos. Ajustamos. Buscamos el movimiento que ayuda a que el sistema baje la guardia. A veces ese día el trabajo es suave y más interno. A veces es más activo. Pero siempre está diseñado para sumar, no para exigirte.
Y esto, para mucha gente, es un alivio gigante: no tener que “cumplir”.
Después: buscamos movilidad que alivie, no que irrite
Muchas personas con artritis tienen una relación complicada con moverse. Porque a veces moverse alivia… y otras veces moverse en el momento equivocado irrita.
Entonces trabajamos movilidad como quien abre una puerta sin romperla. Con rangos amables. Con control. Con respiración. Con foco en calidad.
No buscamos estirar por estirar. Buscamos que tus articulaciones recuperen un movimiento más “limpio”, menos trabado, menos defensivo.
Fortalecemos, sí, pero con una lógica distinta
La fuerza en artritis es importante. Muchísimo. Porque una articulación con inflamación necesita que el sistema alrededor sostenga mejor.
Pero la fuerza acá no es castigo. No es “metele”. Es fuerza como soporte inteligente:
Centro para sostener columna y pelvis.Caderas para descargar rodillas.Escápulas y espalda alta para que cuello y hombros no vivan en tensión.Manos y muñecas, si están comprometidas, con cuidado extremo y adaptaciones.
La idea es que el cuerpo no tenga que apretarse para sostenerse. Que tenga recursos.
Y algo que cambia todo: le devolvemos seguridad al sistema
Con artritis, el cuerpo se vuelve desconfiado. Y cuando el cuerpo no confía, se defiende: se endurece, se achica, se inflama más fácil.
Un proceso de movimiento bien acompañado suele traer algo muy concreto: tu sistema aprende que moverse puede ser seguro. Y esa seguridad baja el ruido interno.
No es magia. Es experiencia repetida: moverte y salir mejor que como entraste.
“¿Y si tengo brotes?” (la pregunta que nadie quiere hacer)
Sí. Hay brotes.
Y en vez de pelear contra eso, lo contemplamos. Porque pelear con el cuerpo es el camino más corto a la frustración.
En días de brote, muchas veces trabajamos con más suavidad, más respiración, más movilidad pequeña, más sostén. A veces el objetivo de ese día es simple: que el dolor no se lleve tu ánimo puesto. Que tu cuerpo no se cierre más.
Y cuando el brote baja, retomamos progresión.
Eso es lo que hace que el proceso sea sostenible: no depender de estar “bien” para poder moverte.
Dos líneas importantes, sin dramatizar
Si tenés diagnóstico de artritis y estás en seguimiento médico, ese equipo es clave. Nosotros no venimos a reemplazar nada: venimos a acompañar desde el movimiento cuidado, adaptado y progresivo.
Y si todavía no tenés diagnóstico claro y hay inflamación fuerte, calor, hinchazón marcada o síntomas nuevos, vale la pena chequearlo.
Un cierre que te quiero dejar con calma
La artritis puede hacerte sentir que tu cuerpo se volvió frágil, impredecible, incómodo.
Pero fragilidad no es lo mismo que sensibilidad. Y sensibilidad no es condena.
Cuando el movimiento está bien pensado, la artritis no se “cura por arte”. Pero muchas personas recuperan algo que vale oro: margen. Vida. Confianza.
Que el cuerpo no sea una amenaza.Que el dolor no sea el centro de todo.Que puedas habitarte con más paz.
Y eso, cuando uno vive con artritis, ya es un montón.



