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Pilates para bajar de peso: ¿sirve de verdad?

  • Foto del escritor: Santiago Rostán
    Santiago Rostán
  • 6 ene
  • 5 Min. de lectura

Esta pregunta aparece un montón, y casi siempre viene con una mezcla de ilusión y desconfianza:

“¿El pilates para bajar de peso sirve?”


Y te entiendo. Porque internet lo pinta como dos cosas opuestas: o una varita mágica (“te cambia el cuerpo en 15 días”) o algo tan suave que “no cuenta”.


La verdad está en el medio. Y es bastante más útil.


Sí, Pilates puede ayudarte a bajar de peso. Pero no siempre por la vía que la gente imagina. Y si lo encarás con expectativas realistas, suele pasar algo mejor todavía: empezás a verte distinto/a, a moverte distinto/a, y a sostener un hábito que antes no podías sostener.


Pilates para bajar de peso: lo que sí hace… y lo que no hace


Arranco por lo más honesto:


Pilates no es el entrenamiento que más “quema” por minuto comparado con salir a correr o hacer una clase intensa de cardio. Si tu idea es “quiero transpirar y salir muerto/a para sentir que valió”, Pilates capaz no te da ese show.


Pero ojo: que no sea el más “quemador” no significa que no sirva.


Pilates, bien hecho, hace cosas que influyen muchísimo en tu cuerpo:


Te da fuerza real (sobre todo la profunda).Y cuando tenés más fuerza, te movés mejor, te duele menos, te cansás menos, y terminás moviéndote más en tu vida diaria.


Te mejora la postura y cómo sostenés el cuerpo.

Esto puede parecer estético, pero también es funcional: cuando el cuerpo se organiza, el movimiento sale más eficiente. Te “rinde” más el cuerpo.


Te baja tensión y estrés (en serio).Y cuando el estrés baja, a mucha gente le baja el picoteo ansioso, mejora el sueño y se ordena un poco el apetito.


Te ordena la cabeza.

Suena raro, pero pasa: cuando te sentís más dueño/a de tu cuerpo, tomás mejores decisiones. No por disciplina militar… por autoestima.


Entonces, sí: pilates para bajar de peso puede ser un camino. Solo que no es una pastilla. Es un sistema.


El punto clave que nadie quiere escuchar (pero te ahorra meses)


La grasa corporal baja cuando, en el promedio del tiempo, gastás más de lo que consumís.


No te lo digo para ponerlo “técnico”. Te lo digo para que no te vendan humo.


Ahora, lo interesante es esto: Pilates puede ser la pieza que hace que eso sea sostenible.


Porque mucha gente intenta bajar de peso con cosas que odia o que la rompen: se lastima, se frustra, abandona, vuelve a empezar, se culpa… y así.


Pilates suele ser más amigable para sostener en el tiempo. Y cuando algo se sostiene, el cuerpo cambia.


“Pero yo quiero bajar la panza” (la parte sensible del tema)


La “panza” muchas veces es una mezcla de cosas:


Grasa corporal, sí.

Pero también postura (costillas abiertas, pelvis desorganizada).

Y también tensión y respiración alta.

Y también inflamación/digestión en algunas personas.


Pilates no hace magia localizada, pero sí suele ayudar en dos frentes que impactan mucho en cómo te ves:


1) Postura: cuando el centro se activa y la caja torácica se organiza, mucha gente se ve más “alta” y más contenida sin haber bajado un kilo todavía.


2) Fuerza + tono: con constancia, aparece firmeza real. No “dura de apretar”, sino sostén.

Y ahí viene el dato que a veces sorprende: podés “verte mejor” antes de que la balanza baje.


¿Pilates es aeróbico o no? ¿Y qué pasa con “sudar”?


Si tu objetivo principal es bajar grasa, el “movimiento que sostiene el corazón trabajando un rato” suele ayudar (caminar rápido, bici, subir escaleras, etc.).


Pilates no suele ser un cardio clásico. Es más un trabajo de control, fuerza y técnica.


¿Entonces no sirve? Sí sirve. Pero funciona mejor cuando lo combinás con algo simple y realista:


Pilates + caminar (o moverte más en el día).


No hace falta correr una maratón. A veces el combo más eficaz es el menos glamoroso: dos o tres sesiones de Pilates por semana, y caminar más seguido.


Y sobre sudar: sudar no es el medidor de éxito. Hay gente que transpira sentado/a y gente que no transpira nunca. El cuerpo cambia por estímulo + constancia, no por chorreo.


La pregunta que de verdad importa: ¿qué cambio querés?


Acá está la diferencia entre frustrarte o acertar.


Si querés bajar de peso porque querés verte distinto/a, hay dos caminos posibles:


El camino corto (y sufrible): hacer algo intenso que no te gusta, aguantar un tiempo, bajar algo, abandonar, rebotar.


El camino inteligente: armar un hábito que puedas sostener, mejorar el cuerpo, moverte más, ordenar la alimentación sin volverte loco/a, y bajar de peso como consecuencia.


Pilates suele encajar perfecto en el segundo.


Y en FitKinesis, te lo digo sin vueltas: nosotros apuntamos a ese camino. El de construir un cuerpo que no dependa de motivación eterna.


¿Cuántas veces por semana conviene si tu objetivo es bajar de peso?


No existe un número mágico, pero te doy una guía realista:


1 vez por semana: te va a hacer bien, pero es difícil que te cambie el cuerpo si el resto de la semana es igual que siempre.

2 veces por semana: suele ser el piso “serio” para notar cambios en fuerza, postura y sensación corporal.

3 veces por semana: ahí ya se siente un cambio más claro y más rápido (sobre todo en cómo te sostenés y cómo se te ve el cuerpo).


Si además sumás caminatas o más movimiento diario, el efecto se potencia muchísimo.


Lo que pasa cuando Pilates te engancha (y esto es lo que a mí me interesa)


Cuando alguien encuentra un formato de Pilates que le calza, suele pasar esto:


Se siente más liviano/a (no por kilos, por tensión).Se endereza sin pensar.Se mueve con menos dolor.Le dan más ganas de moverse fuera de clase.Come un poco mejor sin hacer una guerra mental.


Y ahí, de a poco, el cuerpo cambia.


Por eso, para mí, la pregunta “¿sirve para bajar de peso?” está bien… pero se queda corta.


La pregunta completa sería: ¿sirve para que vuelvas a habitar tu cuerpo y sostengas un proceso?


Ahí, la respuesta es un sí bastante grande.


Tres escenarios comunes (para que te ubiques)


Si querés bajar muchos kilos rápido

Pilates puede ser parte, pero probablemente necesites también una estrategia fuerte de alimentación y movimiento diario. Pilates te va a cuidar el cuerpo para que puedas sostenerlo.


Si querés “bajar un poco y sentirte más firme”

Pilates suele ser ideal. Mucha gente logra recomposición: menos “inflado”, más tono, mejor postura, y cambios en ropa antes que en balanza.


Si venís con dolor o miedo a lesionarte

Ahí Pilates brilla: te devuelve confianza, fuerza y movilidad sin castigo. Y cuando el cuerpo duele menos, moverte más deja de ser una tortura.


Cierre sutil


Si estás mirando el Pilates como una herramienta para “arreglar” tu cuerpo, capaz te llevás una sorpresa: lo que suele arreglar primero es la relación con tu cuerpo.


Y desde ahí, sí: pilates para bajar de peso puede funcionar. No por promesa mágica, sino porque te vuelve una persona que se mueve más, se sostiene mejor y se cuida con menos pelea.

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